sábado, 10 de agosto de 2013

Lecturas de la Misa hoy 11 de Agosto de 2013

Leccionario
El 2013 es año litúrgico C. El siguiente es el orden de lecturas de la Misa de hoy Domingo 11 de Agosto de 2013 según el Leccionario del Misal Romano, reformado por mandato del Concilio Vaticano II y promulgado por su Santidad el Papa Pablo VI. Hoy se celebra lo siguiente:
  • Santa Clara, virgen, Memoria 2013:

    PRIMERA LECTURA DE LA MISA

    Flp 3, 8-14

    SALMO RESPONSORIAL DE LA MISA

    Salmo Responsorial Sal 15, 1-2a y 5. 7-8. 11

    EVANGELIO DE LA MISA

    Mt 19, 27-29
  • DÉCIMO NOVENO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO 2013:

    Tiempo Ordinario.

    PRIMERA LECTURA DE LA MISA

    Con una misma acción castigabas a los enemigos y nos honrabas, llamándonos a ti

    Lectura del libro de la Sabiduría 18, 6-9

    La noche de la liberación se les anunció de antemano a nuestros padres, 
    para que tuvieran ánimo, al conocer con certeza la promesa de que se fiaban. 
    Tu pueblo esperaba ya la salvación de los inocentes y la perdición de los culpables, 
    pues con una misma acción castigabas a los enemigos y nos honrabas, llamándonos 
    a ti. 
    Los hijos piadosos de un pueblo justo ofrecían sacrificios a escondidas y, de común 
    acuerdo, se imponían esta ley sagrada: 
    que todos los santos serían solidarios en los peligros y en los bienes; y empezaron a 
    entonar los himnos tradicionales. 

    SALMO RESPONSORIAL DE LA MISA

    Salmo responsorial Sal 32, 1 y 12. 18-19. 20 y 22 (R.: l2b)
    R. Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad. 
    Aclamad, justos, al Señor, que merece la alabanza de los buenos. Dichosa la nación 
    cuyo Dios es el Señor, el pueblo que él se escogió como heredad. R. 
    Los ojos del Señor están puestos en sus fieles, en los que esperan en su misericordia, 
    para librar sus vidas de la muerte y reanimarlos en tiempo de hambre. R. 
    Nosotros aguardamos al Señor: él es nuestro auxilio y escudo; que tu misericordia, 
    Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti. R. 

    SEGUNDA LECTURA DE LA MISA

    Esperaba la ciudad cuyo arquitecto y constructor iba a ser Dios

    Lectura de la carta a los Hebreos 11, 1-2. 8-19

    Hermanos:
    La fe es seguridad de lo que se espera, y prueba de lo que no se ve.
    Por su fe, son recordados los antiguos.
    Por fe, obedeció Abrahán a la llamada y salió hacia la tierra que iba a recibir en
    heredad. Salió sin saber adónde iba.
    Por fe, vivió como extranjero en la tierra prometida, habitando en tiendas— y lo
    mismo Isaac y Jacob, herederos de la misma promesa—, mientras esperaba la
    ciudad de sólidos cimientos cuyo arquitecto y constructor iba a ser Dios.
    Por fe, también Sara, cuando ya le había pasado la edad, obtuvo fuerza para fundar
    un linaje, porque juzgó digno de fe al que se lo prometía.
    Y así, de uno solo y, en este aspecto, ya extinguido, nacieron hijos numerosos como
    las estrellas del cielo y como la arena incontable de las playas.
    Con fe murieron todos éstos, sin haber recibido lo prometido; pero viéndolo y
    saludándolo de lejos, confesando que eran huéspedes y peregrinos en la tierra.
    Es claro que los que así hablan están buscando una patria; pues, si añoraban la
    patria de donde habían salido, estaban a tiempo para volver.
    Pero ellos ansiaban una patria mejor, la del cielo.
    Por eso Dios no tiene reparo en llamarse su Dios: porque les tenía preparada una
    ciudad.
    Por fe, Abrahán, puesto a prueba, ofreció a Isaac; y era su hijo único lo que ofrecía,
    el destinatario de la promesa, del cual le había dicho Dios: «Isaac continuará tu
    descendencia.»
    Pero Abrahán pensó que Dios tiene poder hasta para hacer resucitar muertos.
    Y así, recobró a Isaac como figura del futuro

    ALELUYA

    Aleluya Mt 24, 42a y 44
    Estad en vela y preparados, porque a la hora que menos pensáis viene el Hijo del 
    hombre. 

    EVANGELIO DE LA MISA

    Estad preparados

    Lectura del santo evangelio según san Lucas 12, 32-48
    En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
    —«No temas, pequeño rebaño, porque vuestro Padre ha tenido a bien daros el
    reino.
    Vended vuestros bienes y dad limosna; haceos talegas que no se echen a perder, y
    un tesoro inagotable en el cielo, adonde no se acercan los ladrones ni roe la poli11a.
    Porque donde está vuestro tesoro allí estará también vuestro corazón.
    Tened ceñida la cintura y encendidas las lámparas. Vosotros estad como los que
    aguardan a que su señor vuelva de la boda, para abrirle apenas venga y llame.
    Dichosos los criados a quienes el señor, al llegar, los encuentre en vela; os aseguro
    que se ceñirá, los hará sentar a la mesa y los irá sirviendo.
    Y, si llega entrada la noche o de madrugada y los encuentra así, dichosos ellos.
    Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora viene el ladrón, no le
    dejaría abrir un boquete.
    Lo mismo vosotros, estad preparados, porque a la hora que menos penséis viene el
    Hijo del hombre.»
    Pedro le preguntó:
    —«Señor, ¿has dicho esa parábola por nosotros o por todos?»
    El Señor le respondió:
    —«¿Quién es el administrador fiel y solícito a quien el amo ha puesto al frente de su
    servidumbre para que les reparta la ración a sus horas?
    Dichoso el criado a quien su amo, al llegar, lo encuentre portándose así. Os aseguro
    que lo pondrá al frente de todos sus bienes.
    Pero si el empleado piensa: "Mi amo tarda en llegar", y empieza a pegarles a los
    mozos y a las muchachas, a comer y beber y emborracharse, llegará el amo de ese
    criado el día y a la hora que menos lo espera y lo despedirá, condenándolo a la pena
    de los que no son fieles.
    El criado que sabe lo que su amo quiere y no está dispuesto a ponerlo por obra
    recibirá muchos azotes; el que no lo sabe, pero hace algo digno de castigo, recibirá
    pocos.
    Al que mucho se le dio, mucho se le exigirá; al que mucho se le confió más se le
    exigirá.»

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